Memorias Subterráneas: El Anarquismo en la Región del Biobío de Eduardo Torres

En el Biobío surgen las primeras agrupaciones del denominado resurgimiento anarquista.

El anarquismo fue una de las corrientes más importantes en los orígenes del movimiento obrero en el territorio dominado por el Estado chileno, sin embargo, a mediados del siglo XX su presencia comenzó a debilitarse hasta llegar casi a su extinción con el triunfo de la Unidad Popular y el fortalecimiento de la acción estatal como tutela de los movimientos sociales.

Posteriormente, cuando en los ’80 surgieron los primeros gérmenes de resistencia a la dictadura de Pinochet, algunos/as anarquistas comenzaron intuitivamente a reconocerse mutuamente y a desarrollar pequeñas experiencias organizativa que solo florecerían masivamente durante la denominada transición a la democracia ocurrida en la última década del pasado siglo.

El gran Concepción, conurbación conformada por las comunas de Talcahuano, Hualpén, Chiguayante, Penco y San Pedro de la Paz presentan una experiencia pionera al respecto, pues sin duda es en ese territorio donde se produjeron las primeras agrupaciones libertarias de este resurgimiento anarquista, un primer Congreso en 1991, vínculos internacionales con la Asociación Internacional de Trabajadores/as (AIT) que perdura hasta nuestros días y un gran desarrollo de organizaciones culturales, estudiantiles, barriales y sindicales con influencia ácrata.

De esto trata precisamente el texto “Memorias Subterráneas: El Anarquismo en la Región del Biobío” de Eduardo Torres, un esfuerzo por rescatar la historia reciente del anarquismo penquista, específicamente entre los años 1986 y 2000. A partir de entrevistas a algunos compañeros/as ácratas, análisis de documentos y sin duda, sus propias experiencias y recuerdos, pues el autor del texto es un reconocido participante del movimiento anarquista.

Entre los capítulos del texto se dejan ver diferentes discusiones que se produjeron en la época al interior de las experiencias libertarias: cómo construir horizontalidad, el carácter social del anarquismo, tipos de organización, formas de relacionarse entre distintos grupos entre muchas otras tensiones que, finalmente, fueron configurando al movimiento en la zona del Biobío e incluso irradiando interesantes aprendizajes para las y los anarquistas de otros territorios.

Obviamente el anarquismo en el Biobío ha continuado su desarrollo hasta nuestros días y sería interesante continuar la reflexión y el análisis al respecto, aunque tal como lo plantea Eduardo, “hoy, el panorama organizativo anarquista en la región resulta difícil de mapear con precisión. Sin embargo, se mantiene abierta la posibilidad de un resurgimiento de lo que algunos han llamado lo destituyente, como se evidenció en el estallido social de 2019” (Pág. 54). Finalmente, más que una síntesis definitiva, el anarquismo se configura como una tensión que apuesta por la transformación radical de nuestra sociedad y en ello el continuo ensayo y error, así como la evolución de las practicas organizativas parecen ser necesarios y provechosos.

Les invitamos a leer este interesante texto:

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