Solidaridad Obrera, una propuesta Anarcosindicalista en la Región Chilena. Entrevista a Eduardo Torres
Luchamos por mejorar las condiciones laborales actuales, pero también con la finalidad de construir una sociedad comunista anárquica.
A finales del 2025, Revista Libertaria tuvo el agrado de conversar con Eduardo Torres, que a sus sesenta años de edad, es unos de los históricos militantes del anarquismo de la Región de Biobío. La conversación fue principalmente en torno al trabajo de Solidaridad Obrera, una federación de sindicatos que está articulando el anarcosindicalismo en distintas ciudades del territorio chileno, pero también nos permitimos pasearnos brevemente por la historia del anarquismo en el Gran Concepción y los posibles cruces entre los diferentes ámbitos de la lucha social desde una perspectiva ácrata.
¿Qué es Solidaridad Obrera?
Solidaridad Obrera es una federación de sindicatos de oficios varios, sociedades de resistencia y otros que puedan surgir dentro de esta línea en el ámbito de los trabajadores. Trabajamos el ámbito laboral básicamente, pero también el ámbito territorial, luchas que son territoriales, por ejemplo, hoy estamos en una lucha ambientalista, pero es una federación de núcleos, grupos y sindicatos que en este momento hay en Temuco, Concepción o Biobío en realidad, porque son varias localidades en la zona del Biobío, Chillán, Santiago y Valparaíso. Eso es lo que hoy conforman Solidaridad Obrera.
Nos definimos anarcosindicalista bajo la lógica de la Primera Internacional, es decir, con una línea finalista, pues luchamos por mejorar las condiciones laborales actuales, pero también con la finalidad de construir a partir de la contradicción capital-trabajo, una sociedad comunista anárquica.

¿Desde cuándo existe Solidaridad Obrera?
Solidaridad Obrera ha tenido dos periodos de existencia. El primer periodo se inicia en 1993, cuando éramos un grupo de agitación anarcosindicalista con la idea de constituir y apoyar sindicatos en Concepción. Funcionábamos alrededor del Taller de Análisis Sindical y Social (TASYS), en donde llegaban sindicatos, se formaban sindicatos, entraban en huelga y algunos después desaparecían. Nosotros conformamos un grupo de cuatro o cinco compañeros con la idea de apoyar y formar a otros compañeros y compañeras para que integraran o se hicieran cargo de los sindicatos. En ese momento tomamos contacto con el sindicato de Doggis y con el primer sindicato de UNIMAR, con quienes empezamos a hacer esta alianza, nos juntamos y hacíamos actividades en conjunto, participábamos en manifestaciones, etc. Lo más importante era en los momentos de huelga, nos interesaba radicalizar la huelga de los trabajadores y trabajadoras para que se dieran cuenta que con la acción directa se podían conseguir cosas mucho más rápido que exclusivamente con la negociación.

En 1996 empieza la huelga de mineros en Lota en la que estuvimos como dos o tres meses en el pique con los mineros, agitando, haciendo actividades casi todos los días. En ese momento, nos reunimos con la gente de Santiago, que tenían un Sindicato de Oficios Varios de Santiago, donde estaban Tito Pavelic, el Pelado Carvallo y alguien más que no recuerdo, ellos también llegaron a Lota, con ese grupo se constituyó Solidaridad Obrera con secciones en Santiago y Concepción. Durante ese periodo, Solidaridad Obrera fue la Sección Chilena de la Asociación Internacional de Trabajadores/as (AIT), hasta el año 2000.

El 2000 rompimos con Santiago y con la reciente sección creada en Temuco, por algunas desconfianzas que no vale la pena mencionar acá y seguimos solos. Nos transformamos en amigos de la AIT, porque éramos un grupo pequeño (si solo éramos cinco cómo íbamos a ser una sección). Eso dura como un año, pero después se disuelve Solidaria Obrera como tal y el Grupo Germinal se hace cargo de mantener las relaciones con la AIT hasta el 2022 más o menos.
El 2022 el secretariado de la AIT viene de gira a Latinoamérica y viene a darse una vuelta a Chile. Se contactaron con la gente de Valparaíso, específicamente con René y los compañeros del Santiago y les proponen la idea de levantar la sección chilena de la AIT a partir de esa experiencia. Estaban todos de acuerdo, pero se dan cuenta que en realidad no pueden hacerlo porque quien tiene la relación oficial con la AIT somos nosotros en Concepción. Entonces, aprovechamos el impulso, tomamos contacto y empezamos a refundar nuevamente Solidaridad Obrera como tal.
En ese momento, acá en la Región del Biobío empezamos a crecer un poquito en número de compañeros y compañeras, teníamos un local en el centro y se conforman tres núcleos: Uno que estaba en San Pedro de la Paz, otro en Concepción mismo y el tercero en el eje Chiguayante – Hualqui. Un compañero se va a vivir a Temuco y pronto logra conformar una sección allá, algo parecido pasó en Chillán y Los Ángeles, donde fuimos a hacer unas charlas y se logró conformar pequeños núcleos. Con Valparaíso hemos tenido contacto desde hace algunos años y logramos enviar delegados/as al congreso que hubo en España[1]. Luego, hace dos años, los compañeros y compañeras del SOV de Santiago, nos dicen que quieren sumarse a trabajar con nosotros y organizamos un primer encuentro anarcosindicalista en Concepción, del que se define un secretariado provisorio y una serie de otros acuerdos de trabajo conjunto que tienen como consolidación definitiva el Primer Congreso de Solidaridad Obrera, realizado en 11 y 12 de octubre de 2025 en Valparaíso.

¿Qué tipo de actividades realiza Solidaridad Obrera?
Voy a hablar principalmente de la Región del Biobío porque es lo que conozco. Hemos hecho sobre todo asesorías legales a gente que tiene temas de contrato, despidos injustificados, cuáles son los pasos a seguir en caso de que se necesite algún apoyo. También estamos realizando propaganda, rayados, panfleteo, afiches, qué sé yo. Eso en el ámbito laboral.
Lo que más nos interesa es el tema laboral, o sea, agitar en el ámbito laboral con las empresas que hay en la zona. Tratar de radicalizar un poco las propuestas que hay desde los sindicatos. Nos interesa transformar el sindicato también en una escuela, un lugar que instale una postura más ética, en cuanto a la relación con las demás personas, más que un sindicato que sea exclusivamente un tema economicista, esa es la propuesta anarquista. Lo que no quiere decir que toda la gente que está en el sindicato tiene que ser anarquista, acá tiene cabida toda persona que trabaje y no explote a nadie.
En el ámbito territorial, hay un conflicto que abarca dos comunas y que se relaciona con las torres de alta tensión que se quieren instalar en Hualqui y Chiguayante, interviniendo drásticamente el Parque Nacional Nonguen, y que deja expuesta a varios sectores poblados al tema de los incendios. Entonces esa es una de las campañas en las que hemos estado involucrados que ha estado dándose fuerte.
El otro tema es el apoyo a los presos políticos mapuches en general y a algunos presos mapuches que reconocemos como cercanos a nosotros específicamente, gente con la cual hemos hecho actividades, de comunidades con las cuales nos hemos relacionado.

¿La persona que se incorpora a estos sindicatos necesita adscripción ideológica?
La adscripción ideológica que nos interesa no la trae previamente cada persona, se adquiere por integrarse a una forma de hacer sindicato, una forma de relacionarse internamente, por tanto, a la larga adscriba a una propuesta política e ideológica que es la que mueve el sindicato. Por eso no es un sindicato de anarquistas exclusivamente, sino que está abierto, de hecho, en Concepción hay compañeros/as que no son anarquistas que están participando dentro del sindicato. Pero que funcionan de una manera libertaria, es decir, horizontal, sin autoritarismo.
Ojo con esta afirmación, porque no es tan fácil dejar las practica autoritarias, nosotros estamos trabajando en eso, tratando de que nuestras actividades sean fraternales, por ejemplo, las reuniones son con almuerzo, para conversar e ir conociéndonos en otros ámbitos también, justamente para que eso facilita la forma en la cual nosotros hacemos críticas a ciertas prácticas que podamos tener. Dentro del capitalismo no se está libre de ser un poco autoritario, entonces la idea es revertir eso de a poco.

¿Cómo funcionan los vínculos al interior de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)?
La AIT tiene secciones en muchas partes del mundo, unas más numerosas que otras, unas más activas que otras, pero finalmente hay una propuesta de trabajo compartida. Nosotros hemos apoyado a campañas de los compañeros de España, por ejemplo, de los franceses, de Holanda igual, de Alemania también, y ahora, de los compañeros que están en el sudeste asiático, que están con conflicto también. Se han ido generando ciertos apoyos, de ida y vuelta. También hay campañas que se han realizado acá y que ellos han apoyado. Apoyo mutuo facilitado por las tecnologías que hay hoy en día, nos inserta en redes globales.

¿Cuáles son los principales problemas de nuestra sociedad?
Lo primero es no darnos cuenta que tenemos más de cuarenta años de neoliberalismo en nuestra cultura, lo que hace que sea muy natural para todo el mundo hoy día decir «Ah no, a mí me gusta estar solo«, por ejemplo. “Yo no me relaciono con nadie”, “yo la paso muy bien, solo en mi casa, no me molesto, mi casa es mi reino”. Olvidando que Chile se construye a partir de la solidaridad. Entonces, todo lo que hoy día nos beneficia a nosotros, los beneficios sociales, ya sea laborales, estatales, tienen que ver porque una cantidad de personas se juntaron y presionaron para lograr eso a través de la lucha, no solamente sindical, sino que a todo nivel. Bajo la lógica neoliberal, hoy nos plantean “salvarse solo”.
Esto lo podemos ver también en el ámbito de la psicología. La gran cantidad de problemas a nivel de salud mental que hoy existen, tienen que ver con que la responsabilidad de todos los males sociales se le asignan al individuo, “son míos”, son personales. Cuando en realidad tiene que ver con un modelo o un sistema social que te ofrece muchos estímulos, pero no te da la posibilidad de adquirirlos o desarrollar esos estímulos. Ahí tienes por qué, en el terremoto, en el estallido social, mucha gente saqueaba y robaba tecnología, televisores, computadores, teléfonos, etc. Porque es la promesa negada básicamente, siempre te han dicho que si tienes una tele más grande tu vida será más feliz.
En los años ‘90 se vivió un momento muy solidario y comunitario, había muchas okupas, muchos centros sociales, mucha organización de bases, escuelas populares, que se yo. A partir del año 2000 esto disminuye, a pesar de que aumenta la manifestación estudiantil, disminuyen los espacios de encuentro y aumenta la relación en redes sociales virtuales. Ya no hay relación tú a tú, sino que hay una relación intermediada a través de bits. Hoy día tenemos una realidad muy virtual y en esa realidad virtual cualquier cosa que aparezca, puede prender fácil, por eso el discurso sobre los migrantes, sobre las drogas. El discurso sobre la seguridad es un discurso que pega fuerte y pega bien, porque en el fondo no tienes como contrastarlo. Hace algún tiempo en una reunión de juntas de vecinas y vecinos, pedimos que levante la mano a quién le han robado en los últimos dos meses y nadie le había pasado, pero todos estaban asustados de ser víctimas de robo, es una percepción y tiene que ver con el modelo cultural.
¿Y en el mundo del trabajo?
Creo que pasa exactamente lo mismo. ¿Cuándo ves necesario el apoyo de los demás? No es cuando estás trabajando o cuando estás bien, sino cuando empiezas a tener dificultades, ahí buscas apoyo. El problema es complejo porque hay que instalar con tus compañeros de trabajo, con gente de lado, de que no nadie se salva solo y que los problemas individuales de ansiedad, de depresión, no son un problema individual sino un problema social, que se basa en la forma en que se estructura el trabajo, la riqueza, el poder en la sociedad.
Si no tienes una organización o un componente, alguien que te respalde, vamos a terminar en espacios demasiado precarizados ¿Y cuando se empieza a notar eso? Cuando de familias con trabajo precarizado tenemos hijos/as en conflicto, con consumo problemático de drogas y problemas de delincuencia, etc. Creo que hay una dinámica del trabajo que está un poco enajenada quizás de la realidad, como que es un componente externo al mundo, a nadie le importa, a todo el mundo le parece normal que alguien se vaya quince días de trabajar al norte, a la minería y tenga su familia y su vida social en otra parte. A nadie le causa problemas levantarse a las cinco de la mañana y acostarse a las doce de la noche, después de viajar dos horas en bus para llegar al trabajo y después volver. No le causa problemas.
Si dejamos de lado la tecnología y que ya no tenemos doce años, podemos comparar nuestros trabajos con la forma de trabajar durante la primera revolución industrial, podemos ver que nuestras condiciones son bien similares, y eso que muchos de nuestros trabajos no están asociados a la producción sino a servicios. Entonces hay un tema complejo que algunos autores lo plantean como crisis post capitalista: un capitalismo que está sobrepasado por su propia forma de producción y tiene que cambiar, tiene que reformarse, porque no hay trabajador que soporte en realidad esta forma de explotación. Desde el poder van a aparecer estrategias como el mindfulness, en el te enseñan a sacar lo mejor de ti para seguir aguantando la explotación y dominación, aguantar con una sonrisa, aquí en la empresa somos una gran familia, etc.

En este sentido es necesario reconstruir el tejido social dañado, no solamente por la dictadura sino también por la posterior democracia. Es necesario para hacer frente a la situación de economía post fordista que tenemos. Lamentablemente, seguimos teniendo sindicatos para la estructura económica anterior, seguimos con la estructura fordista del sindicato, un sindicato solo laboral, solo preocupado de aumentar los sueldos. Hace poco estaban en huelga los compañeros de la empresa que está construyendo la represa Rucalhue, esa que sufrió el ataque de un grupo de resistencia Mapuche en la que quemaron más de cincuenta camiones. Los trabajadores estaban en huelga solo por mejoras en sus condiciones laborales, no hubo ningún nexo o discurso siquiera que vinculara la lucha de los trabajadores con el respeto a las comunidades o con el impacto de ese proyecto en las comunidades que la rodean. Es complejo reconstruir todo esto porque son demasiados frentes que se abren para un grupo tan pequeño.
Pero si se produjo el estallido social en 2019, yo soy optimista y creo que no hay mal que dure cien años ni nadie que lo soporte. Creo que algo tiene que pasar, desde cualquier lado, pero algo tiene que pasar porque lo político está saturado, ya no da más, al igual que lo económico. Es importante cohesionarnos como trabajadores y trabajadoras y pensar en un mundo distinto. Porque más allá de que te aumenten las lucas, la idea es tener una alternativa a esta sociedad. Nosotros proponemos el sindicato, porque es donde la explotación se ve desnuda y se construyen alternativas.

¿Cómo se cruzan los temas ambientales con el trabajo de Solidaridad Obrera?
En los conflictos ambientales siempre están los grupos ambientalistas formales, con doctores y cosas así, ONGs que no son del territorio, pero que apoyan el territorio, van, organizan, etc. En cambio, nosotros somos del territorio, vivimos en el territorio y tenemos propuestas propias con respecto al tema. Pensamos que en la medida que nosotros seamos capaces de radicalizar el discurso específico de cada territorio, de cada situación, porque finalmente tienen que ver con el capitalismo, no es un tema solo eléctrico que la comunidad de este territorio necesite, sino que hay un tema de explotación capitalista de los recursos ambientales que van a afectar a una comunidad.
Tuvimos una experiencia en Hualqui, en la que todo el pueblo se manifestó en contra de un proyecto, pero “demasiadas manos mataron la guagua”, como se dice y no fuimos capaces de mantener la presión o levantar propuestas. Entonces más que unirnos con todo el mundo por la buena onda, medio hippie, nos interesa desarrollar nuestras propias formas de lucha, nuestras formas de hacer las cosas. Pero ya no andamos “prestando ropa” así nada más, como nos pasó con la defensa de la pesca artesanal en algún momento, que en una manifestación, de cien personas noventa eran anarquistas, pero no lográbamos desarrollar nuestras propuestas. Hoy en cambio, tenemos otra postura, desarrollamos nuestras propuestas en cada tema, tenemos recursos, podemos hacer nuestros afiches y cosas así, estamos haciendo propaganda y activando nuestros territorios con nuestras propuestas. Mientras las ONG están juntando plata para pagarle a un abogado, nosotros creemos que la acción directa es mucho más efectiva que la acción institucional.
En lo ambiental, nosotros estamos planteando una salida mucho más radical en la forma e involucrando al pueblo, no solo a los grupos más conscientes de la situación, sino que en la medida que la gente se sume también, puede expresar su radicalidad, puede expresar su “no estoy de acuerdo”. Y ahí están las juntas de vecinos, grupos de adultos mayores, etc., que igual de repente uno va a conversar con ellos, como sindicatos, de igual a igual. Así se construye y se van cruzando los temas.

¿Qué vínculo tienen con el Movimiento Mapuche?
Si bien nuestro sindicato se llama “de la Frontera”, porque toda esta zona era la frontera de Chile con el Wallmapu, no tenemos una relación directa con el conflicto mapuche. De hecho, en algunos territorios donde trabajamos no hay identidad mapuche como en Hualqui donde la identidad es campesina pero no mapuche.
Entonces, nuestros vínculos vienen de antes con gente que nos conocemos desde otros tiempos, gente de las comunidades de la zona Tirúa, de la zona de Ercilla, a las que apoyamos con cosas concretas como por ejemplo, comprando y papas que mandan desde el campo para apoyar económicamente las comunicaciones o el traslado de familiares que vienen a ver a sus presos a la cárcel de Concepción o a otros lugares.
Además, en el último tiempo se ha dado como una represión bastante fuerte contra las comunidades que luchan. Esto ha traído muchos presos, y esos presos involucra que es gente que, hoy no está trabajando en la comunidad, no está produciendo, entonces es un gasto su familia y su círculo. Hay un tema de apoyo que uno tiene que prestar desde el mundo no mapuche, entendiendo que como explotados, como oprimidos y como excluidos de la sociedad, necesitamos y ejercemos la solidaridad.
Otra cosa que nos interesa, se refiere los sindicatos de las empresas forestales que realmente no están interesados en las implicancias de su labor productiva en pueblo mapuche o con comunidades cercanas, no les importa que pasa con el agua en la zona, no les importa nada. Entonces, la idea es que logremos justamente permear un poco esas organizaciones para que se produzca de una manera menos invasiva y impacte menos en el entorno.

¿Se logra el apoyo mutuo ahora?
Si, lo hemos ido logrando de apoco, pero no siempre ha sido así, ni ha sido tan fácil lograrlo. En algún momento la relación fue un poco unidireccional, con la gente de la CAM (Coordinadora Arauco Malleco) por ejemplo, en la que ellos creían que solo ellos necesitaban solidaridad y apoyo, por lo que no expresaban solidaridad ni apoyo hacia las luchas que estábamos dando nosotros. Las cosas han ido cambiando en nuestras relaciones con el mundo mapuche.
Nosotros como sindicato, tenemos la postura de reconocernos como “champurria” como mestizos, por lo que nos interesa conversar, estar en relación con las comunidades mapuche, con la gente de las comunidades. No al nivel de la espiritualidad, sino que simplemente una relación de apoyo mutuo en todo sentido con ellos, en lo concreto como te contaba con el tema de las papas o con cosas como que nuestros afiches sean bilingües. Entonces hay cosas que puedan de alguna manera también generar esta relación. No para que nosotros nos hagamos mapuche, ni que ellos se hagan anarquistas, aunque yo siento que la lucha de las comunidades mapuches, como tales, tiene muchos componentes anarquistas, no ideológicos, pero sí prácticos, en la forma de tomar de decisiones, su estructura, etc.
Hace poco tuvimos una conversación y gente, o sea, siguen viajando 40 kilómetros para ir a hacer acción social en otro lugar donde no es un territorio, cachai, es como, ¿por qué en tu territorio no? porque mi territorio no, porque la gente de mi territorio vale callampa y son todos flaites, ¿cachai? Entonces, creo que igual uno puede, la idea de los territorios donde uno vive es que si no radicaliza su propio territorio en otros lados. Lo importante es de donde estoy hablando, desde donde me paro y desde donde vivo la explotación o la opresión.

¿Cómo caracterizas actualmente al movimiento anarquista?
¿Existe el movimiento anarquista hoy en Chile? Lo digo con mucho dolor, pero creo que no hay un movimiento anarquista, lo que hay son personas anarquistas que están manteniendo una especie de ritual, por decirlo de alguna manera, ritual personal para no caer en una depresión o defraudarse.
La mayoría de los que eran anarquistas y los que siguen siéndolo, lo hacen desde el ámbito folclórico. Sigo escuchando música, o lo que me remite al anarquismo, sigo leyendo a Bakunin, porque me parece interesante y sigo teniendo una estructura familiar lo más libre posible. Y me parece excelente en términos individuales, pero en lo concreto, en lo que debería ser, creo que no. Lamentablemente, creo que el movimiento anarquista en Chile hoy día no existe porque no hay anarquistas que quieran asumir esa parte. Y por el otro lado tenemos gente muy cercana al insurreccionalismo, que como ve que no hay futuro, quiere que arda todo. Faltan anarquistas organizados haciendo cosas y levantando propuestas concretas.
Me preocupa ver que después del 2010 las casas de okupa que existían, con experiencias super lindas, desaparecen, y no desaparecen por represión. No las allanaron, no desalojaron, nada de eso. En nuestro caso, dejamos la okupa cuando nos dimos cuenta de que ya no estaba siguiendo el propósito sobre el que fue creada, por lo tanto no la íbamos a mantener para que unos pocos fueran a tomar cerveza. También pienso en los compañeros que conocí en los 90 o incluso en el 2000. Creo que hay un tema con mucha gente punk, gente de la contracultura, que se dedicó a eso no más y ahí están contentos, pero ya no apoyan luchan de ningún tipo.

También creo que el recambio de anarquistas, los cabros jóvenes sobre todo, están muy maleados, muy permeados por el tema insurreccionalista, no se organizan. Antes había una cantidad de grupos, organizaciones por todos lados, ya no hay nada de eso. Bueno, también hubieron experiencias negativas, compañeros que eran medio extraños. Pero igual eso es parte del aprendizaje.
Entonces creo que, a nivel nacional, hay una desaparición del anarquismo como movimiento. Los anarquistas siempre van a estar entre medio, pero como que hay mucha desconfianza para organizarse con otros. También se perdió el puente entre la generación anterior y la actual, eso lo evidenciamos en una actividad que hicimos en una junta de vecinos que nos conseguimos y lo clásico, nos sentamos en circulito y conversemos, todos conversamos, más que alguien guiara, todo el mundo converso. Y había un cabro de liceo que dijo: «Oye, me pareció genial estar en círculo y que nadie dirija”. Para mí, que soy viejo, era algo normal ese circulito, porque tiene una connotación de participación, de que todo el mundo habla. Pero los cabros como que volvieron a la estructura del presidente que habla y el resto en línea parece, esto es novedoso para muchos, y estoy hablando de cabros que son de izquierda, que tienen la estructura de un centro de alumnos.
Hoy en Concepción no hay grupos de anarquistas, o no son tan visibles, salvo para el Primero de Mayo. De hecho, nos pasa que tratamos de buscar compas con quien organizar el Primero de Mayo y no encontramos, este año lo hicimos en solitario y llegó súper poca gente, pero hay gente que llegó y nos sirvió para conversar más que nada. La idea es empezar a construir desde la soledad, porque en el fondo esa cosa de sumarse a experiencias que no van para ningún lado, ya no nos interesa.

¿Cómo afiliarse a Solidaridad Obrera?
Primero buscar en la comuna donde uno vive si hay una sección… Por ejemplo, con Santiago está el Sindicato de Oficios Varios, que sería como la sección santiaguina de Solidaridad Obrera. En Valparaíso está el Sindicato Oficios Varios de Valparaíso y San Antonio. En Chillán está Sociedad de Resistencia de Oficios Varios de Chillán. En Temuco el Sindicato Oficios Varios de Temuco, y el nuestro en la Región del Biobío. Puedes contactarte a través de Instagram y nos juntamos a una reunión. Le pedimos primeramente el teléfono para sumarle un grupo de WhatsApp, entregar información, de repente hacemos una reunión, nos juntamos, conversamos con ellos, porque en realidad, al ser un grupo abierto no vamos a hablar de nada que no se hable en una junta de vecinos, por decirlo de alguna manera.
Algo que siempre les digo a los compañeros que llegan por primera vez: “este es un sindicato y ustedes son parte de él, o sea, aquí no hay ni dirigentes ni nada está terminado. En la medida que ustedes se sumen son parte, no se sienten como invitados”.

[1] XXVIII Congreso de la AIT el 9-10 de diciembre de 2022, en Alcoi, España.
