La Caída de Lucas González Rivas
Descubro que estamos solos esperando que nuestra Luna termine su cometido.
Descubro que estamos solos esperando que nuestra Luna termine su cometido.
Fuego en la calle, juega con una narración desde tres focos, que alternan, para hacernos sentir la pasión que se enciende en la protesta social.
Como una carta escrita a destiempo, el narrador trata, inútilmente, de encerrar a la amada, esquiva, inasible.
Este cuento nos traslada a una atmósfera de terror donde los personajes son perseguidos de manera inexplicable por una entidad indefinida y omnipresente
Caminar es conocer, afirmaba Manuel Rojas. Él mismo cruzó a pie la cordillera de Los Andes, desde Mendoza hasta Santiago.
Cómo pasamos de círculos pequeños leyendo a Bakunin y Kropotkin a estar ahora así, frente al mal. Bueno, supongo que se alcanzó cierto límite.
Una atmósfera inquietante sobre la relación ambigua entre Luz y el bosque que bordea su hogar.
Un relato melancólico que narra, a modo de monólogo interno, la despedida de una pareja en un contexto represivo o de encarcelamiento.
La búsqueda de un hermano que ha entrado en una cueva, rápidamente se transforma en una experiencia sensorial marcada por la desorientación y la amenaza.
Acá las rimas producen un efecto deliberadamente lúdico que contrasta con la dureza de las situaciones narradas.
Algo de nosotros tendrá que sucumbir al fuego, si queremos trascender a ese lugar donde recuperaremos la voz para hablar sobre nuestra felicidad.
Aunque reconozco los peligros de la tecnología, deseo que esos peligros sean corregidos sin renunciar a sus beneficios.