La Muerte Soñada de Ignacio Calama
“Se acabó. Tuvo mejor suerte que Luis, de seguro mejor que su viejo amigo también; pero tembló cuando pensó que, aunque no iría a la basura, tampoco lo iba a enterrar nadie”.
“Se acabó. Tuvo mejor suerte que Luis, de seguro mejor que su viejo amigo también; pero tembló cuando pensó que, aunque no iría a la basura, tampoco lo iba a enterrar nadie”.
¿Por qué algunas personas de van de Omelas? ¿Por qué algunos/as jóvenes y unos/as pocos/as adultos/as no desean seguir viviendo en tan perfecta ciudad.
La cotidianeidad de una niña de familia pobre, que debe permanecer encerrada en su casa por no tener edad/fuerza suficiente para trabajar en el campo y la relación que establece con su vecina, esposa del médico del pueblo.
“Le di a esta gente los últimos queques que me quedaban… Me trajeron porque estaba vendiendo en una calle del centro. Cosas de la policía… Y se encogió de hombros”.
“Ahora que tocaba ir a por los órganos internos, consultó al cerebro electrónico de la máquina: Cuando me haya comido los intestinos, ¿todavía tendré apetito?”
¿Cuándo comprendemos la rudeza de la vida? ¿Qué hito nos mostró que no todo es color de rosa? ¿Cuándo nos enteramos de que la maldad puede triunfar en la realidad?
Hemos construido una sociedad donde la vejez es muy maltratada cuando no se es parte de la elite dominante, imposibilitan que los viejos y viejas dispongan de compañía, cuidados apropiados e incluso del afecto necesario.
No tenemos ninguna influencia sobre la humanidad. ¿No ves que somos espíritus? Los hombres viven entregados a sí mismos y llegarán, o no llegarán, a perfeccionarse dentro de una eternidad. Nadie puede hacer nada por ellos, sino ellos mismos.
El mito de una cruzada para liberar Jerusalén a cargo de un grupo de niños y niñas europeos que atraviesan caminando todo un continente y esperan que el mar se separe para atravesarlo también.
¿Cuál es la realidad? ¿Cuál es el sueño? ¿El accidente en moto o el ritual de sacrificio? Este cuento juega con dos realidades paralelas que se van intercalando vertiginosamente, sin aclarar cuál de ellas es la verdadera.