La Patria de Lucas González Rivas

Un relato melancólico que narra, a modo de monólogo interno, la despedida de una pareja en un contexto represivo o de encarcelamiento.

El cuento “La Patria” de Lucas González Rivas es un relato intimista y melancólico que narra, a modo de monólogo interno o carta, la despedida de una pareja en un contexto represivo o de encarcelamiento.

La pareja camina bajo una vigilancia constante, en un entorno opaco y hostil, donde la libertad, el arte y la música han sido censurados o arrebatados. La “sombra” representa una amenaza inminente de captura, la condena o ejecución, por lo que el amor y la memoria son ejercicios de resistencia.

La Patria

por Lucas González Rivas, 2026

Caminábamos de la mano en medio de todos estos muros de angustia. Recordando esos libros que leíamos sobre el ocaso, el amor y la tragedia. Cómo puede ser que ya no pueda ser aquello. Pero me hablas, y con tus dedos siento esta calidez que me llena de certidumbres sobre ti y el porvenir. Me pierdo en tus cabellos que son terriblemente libres en medio de este viento y en tus ojos llenos de anhelo por eso que ya no mencionamos. No, supongo que ya no hablamos tanto. Con estos guardias nuestras conversaciones se han declinado a lo mundano. Aunque con tus miradas sueles expresar tus angustias. Porque sí, has sentido tanta angustia, corazón mío, y no puedo decirte que esto pasará, que culminará en una felicidad tan nuestra. No, creo que no puedo hacer mucho. Y me aprietas la mano, porque viste a la sombra. Ah, la sombra que supuestamente ven antes de eso. Y te digo que tranquila, que solo sigamos paseando. Así como paseábamos antes de ese día. La fecha se ha congelado, sólo pasan infinitas noches con un sol intermitente que nos da respiros entre tanta angustia. No, ya no pasan los días, y supongo que sabes eso. Pero tarde o temprano volverán a correr las fechas y podremos volver a tocar nuestros instrumentos incluso. Cómo amabas tocar el acordeón, querida, bajo el azulado cielo estrellado que te representa tanto. Hasta eso nos han quitado, ya que saben que la música es el lenguaje de los que anhelan. Y se aproxima. Caminamos más rápido, amor mío. Esperamos perdernos entre la poca muchedumbre que hay a esta hora. Sabes que ya no suelen dar tantos permisos para salir, pero de alguna forma lo seguimos haciendo, y es todo lo que nos queda. Eso y el silencio, el eterno, funesto silencio ante estos meses de pesar. Quizá sólo somos ruido en medio del interminable silencio que es todo esto. Temo que en realidad no hay nada más. Mas ahora temo tanto que nos alcance la sombra. Y en este barranco recuerdo cuánto te quiero, oh, cómo te quiero. Te deseo libre, feliz, con tus canciones y colores. No en aquel opaco cuarto que empieza a aparecer entre nosotros. Está casi llegando ante nosotros. Se hace clara, se muestra. Y ha venido para llevarte, amor mío. Pienso en si contarás todo lo que fuimos, en lo libre que hemos sido incluso ahora que todo parece culminar. Pero cuéntales, diles que no dejarás de añorar libertad, incluso si desaparecemos y sólo quede nuestro recuerdo en el porvenir. Lucharé, te juro que lo haré. Sin embargo, ya te han llevado a ese cuarto. Y yo estoy acá, esperando el momento. Esperaré el momento.

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