Comunismo Freee Jazz, Reflexiones y Tokata en Tallersol
El viernes 27 de marzo de 2026 se realizó el evento «Comunismo Free Jazz» en Tallersol, que contó con la participación de las bandas Dios Está con Nosotros, Cuesta Abajo y Ratas Trío. La actividad buscó generar encuentro y difusión del jazz pero también reflexiones en torno a una vieja e interesante pregunta: ¿El arte tiene un rol en la transformación social? iniciándose con la lectura del siguiente texto:
Existen argumentos para unir el comunismo al free jazz. Si bien el jazz fue utilizado por Estados Unidos como un producto cultural para divulgar el proyecto liberal de su sociedad capitalista, también tiene una existencia propia. Su origen es proletario y cuenta con exponentes que utilizaron la música para movilizar ideas emancipadoras, ligadas principalmente a la opresión racial y al anticapitalismo. El título la jornada, Comunismo Free Jazz, se tomó del libro editado por Sezgin Boynik y Taneli Viitahuhta, que relata el contexto político y las ideas del cuarteto de Archie Shepp y Bill Dixon durante su presentación en el Octavo Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Helsinki en 1962. La tesis del texto es que el jazz posee expresiones contestatarias frente al régimen capitalista y colonialista, y que la improvisación funciona como una forma de convivencia y encuentro intercultural.
Gerald Cohen, filósofo comunista canadiense escribió en 1995: “Una de las formas de vislumbrar la vida bajo el comunismo, como Marx lo concebía, es imaginar una banda de jazz, en la cual cada instrumentista busca su propia realización como músico. Aunque interesado básicamente en su propia realización, y no en la de la banda en su totalidad, o de sus compañeros tomados por separado, el instrumentista se realiza sólo en la medida en que cada uno de los otros también lo hace, y la misma actitud se repite con cada uno de ellos. Adicionalmente, existen personas (…) que obtienen gran satisfacción no al tocar sino al escuchar, y su presencia incrementa aún más la realización de los miembros de la banda. (…) los músicos y la audiencia por igual persiguen sus propias inclinaciones separadas […] Cada uno es guiado por su objetivo auto-referente, y aun así no hay desigualdad en esta imagen”. (Cohen, 1995: 122).
El argentino Alberto Lizárraga coincide en la pertinencia de esta imágen, pero señala que Cohen no habría comprendido del todo cómo funciona una banda de jazz: Es difícil sostener seriamente que sólo buscan la autorrealización individual quienes, al mismo tiempo, son capaces de entrelazarse en una suerte de comunidad trinitaria, y de, parafraseando a Cortazar con su cuento sobre Thelonius Monk, “latir como un solo inmenso corazón”. En una banda de jazz, hay colectivo y a la vez individualidad (Lizárraga, 2016: 213).
Para Lizárraga (al igual que para Cohen), el comunismo puede entenderse como una banda de jazz (pero más particular, una estructura de freejazz), basada en la idea de que los individuos buscan su propia autorrealización sin dejar de sostener a los demás integrantes del grupo. Esta relación se caracteriza por los siguientes puntos
- Autorrealización mutua: Cada músico persigue su propio fin y virtuosismo, pero esto solo funciona si los demás también lo hacen de manera virtuosa y conjunta.
- Igualdad y sin jerarquías: Se describe como un concierto de personas libres e iguales, donde no hay un guion estricto o partitura que limite la expresión individual, sino un plan general.
- Reciprocidad no instrumental: Las personas no se relacionan por interés egoísta o para utilizar al otro como un instrumento, sino que comparten en una comunidad consciente.
- Hospitalidad Radical: Lizárraga compara el comunismo con la jam del jazz, un espacio donde la comunidad acepta a extraños sin preguntar su nombre, permitiendo que cualquiera se sume y construya sobre lo que otros tocan.
Quisimos reunirnos el día de hoy por que, en el actual escenario del fracaso estrepitoso del progresismo capitalista y el ascenso de los fascismos, consideramos importante volver a reflexionar políticamente en nuestros espacios, preguntándonos por aquello que deseamos construir y cómo nuestras vidas prefiguran o van construyendo aquello que deseamos. Nosotros, una banda de improvisación libre, elegimos una forma particular de relacionarnos musicalmente, y que creemos que es consecuente con nuestras ideas de una sociedad libre. Queremos abrir una conversación fraterna respecto a los alcances y los límites que tiene el arte, o quienes se reúnen a crear, en la tarea de construir una sociedad anarquista, comunista o socialista.
Invitamos a plantear reflexiones espontáneas de quienes se sientan interpelados con esta premisa, intentando responder alguna de estas preguntas (o planteando otras) ¿El arte tiene un rol en la transformación social? si fuese así, ¿cuál es dicho rol? ¿cuáles son sus alcances? ¿sus límites? ¿es importante reflexionar políticamente en nuestros espacios? ¿existe un aún un proyecto emancipatorio que emane desde los bordes?
