La Revuelta Necesita un Proyecto. Una Entrevista a Eduardo Colombo
En un presente marcado por el colapso, el consumo, la fragmentación y las pasiones tristes, Colombo nos recuerda que rebelarse no basta si cada protesta debe comenzar nuevamente desde cero.
por Francisco Farías.
En 2012, durante el Encuentro Internacional Anarquista de St. Imier, Eduardo Colombo (1929 – 2018) sostuvo una extensa conversación con Gladys P. del Grupo Libertario Acción Directa, sobre los desafíos del anarquismo contemporáneo. Publicada al año siguiente, la entrevista aborda problemas que, lejos de haber perdido vigencia, parecen adquirir una renovada importancia: la dificultad para construir proyectos colectivos, el debilitamiento de las organizaciones sociales, la pérdida de horizontes emancipatorios y la capacidad del capitalismo para absorber o neutralizar incluso las expresiones de descontento.
¿Qué puede aportarnos esta conversación para comprender nuestro tiempo y nuestras circunstancias? Propongo tres claves de lectura que permiten acercarse tanto a la entrevista como al pensamiento de Colombo.

1. La Integración Imaginaria al Sistema
Colombo utiliza esta noción para explicar una forma particular de incorporación a la sociedad contemporánea. Podemos participar en elecciones, acceder parcialmente al consumo y ser reconocidos/as como ciudadanos/as dotados de derechos formales, pero continuar excluidos/as de la capacidad efectiva de decidir sobre las condiciones de nuestra existencia.
Se nos incluye en el orden instituido, pero no en su construcción. Podemos elegir entre alternativas previamente definidas, aunque rara vez intervenir en la organización del trabajo, la distribución de la riqueza, el funcionamiento de las instituciones o las decisiones que afectan nuestra vida cotidiana. Esta inclusión produce la sensación de que formamos parte de la sociedad, mientras las estructuras fundamentales del poder permanecen fuera de nuestro alcance.
2. Una Organización Centrada en la Tarea
Otro aporte fundamental de la entrevista es la reflexión sobre la organización. Para Colombo, organizarse no consiste solamente en reunir a quienes comparten una misma identidad ideológica. La organización debe surgir de las tareas concretas, las necesidades sociales y las luchas reales.
Las y los anarquistas pueden organizarse en sindicatos, colectivos barriales, editoriales, cooperativas, asambleas, espacios culturales o comunidades. Lo importante no es construir una organización separada de la vida social, sino introducir prácticas libertarias en los espacios donde las personas trabajan, crean, se relacionan y enfrentan colectivamente sus problemas.
La organización, por tanto, no debe convertirse en un fin en sí mismo. Su sentido está en ampliar la autonomía, favorecer la participación directa y producir formas de acción capaces de modificar la realidad.
3. La Opacidad del Presente
Colombo advierte que “toda situación histórica es siempre opaca a los ojos del que la vive”. Quienes habitamos una época no alcanzamos a ver con claridad las transformaciones que se están gestando bajo su superficie. Los cambios profundos rara vez se anuncian de manera evidente: se preparan lentamente en experiencias dispersas, prácticas cotidianas, conflictos, aprendizajes colectivos y formas todavía frágiles de organización.
Esta idea permite alejarnos tanto del optimismo ingenuo como de la resignación. No sabemos anticipadamente qué procesos serán capaces de abrir nuevos horizontes, pero sí podemos intervenir en ellos, elaborar ideas, sostener espacios colectivos y contribuir a que las luchas no se agoten en la reacción inmediata.

Volver a Colombo
La entrevista con Eduardo Colombo es una invitación a pensar la relación entre revuelta y proyecto, entre ideas y prácticas, entre autonomía personal y transformación social. En un presente marcado por el colapso, el consumo, la fragmentación y las pasiones tristes, su lectura nos recuerda que rebelarse no basta si cada protesta debe comenzar nuevamente desde cero. Volver a Colombo no significa buscar respuestas terminadas. Significa recuperar preguntas, conceptos y herramientas para pensar nuestro propio tiempo. Porque una revuelta sin memoria, organización ni horizonte puede convertirse en un gesto repetitivo; pero una revuelta capaz de producir proyecto también puede ensanchar el campo de lo posible.
