El Golpe en la Legua de Mario Garcés y Sebastián Leiva

El texto no se limita a narrar hechos, sino que busca rescatar memorias, prácticas y formas de organización frente a un hecho histórico que marcó a nuestra sociedad.

El 11 de septiembre de 1973 no solo ocurrió un golpe de Estado que derrocó a un gobierno e instaló a otro, constituye un importante hito histórico que marca el inicio de la implementación del neoliberalismo en nuestra sociedad, una nueva etapa del sistema de dominación capitalista, que se caracterizó por la privatización de la economía, la desindustrialización, la precarización del empleo y el retroceso de derechos sociales que habían sido conquistados a través de diferentes luchas de los movimientos sociales. Un modelo de sociedad que sigue vigente hasta nuestros días y que se profundizó con la transición a la democracia ocurrida en los años noventa y los gobiernos de izquierda y derecha del nuevo milenio.

La forma como vivimos actualmente tiene un momento de inflexión importante con el golpe de Estado de Pinochet, pues la represión directa y las transformaciones económicas e institucionales que se desencadenaron, lograron desarticular el tejido social e iniciar el germen del individualismo y consumismo vigentes hasta nuestros días. El bombardeo a La Moneda y la toma del poder por parte de los militares no es un hecho aislado sino la base fundacional de los que actualmente somos como sociedad.

Sin embargo, no basta comprender el cambio estructural sufrido por nuestra sociedad solo como grandes titulares, también es necesario recorrer y conocer las historias locales y los episodios específicos en los que ese cambio estructural se concretizó afectando directamente la vida de muchas personas y transformando la cotidianeidad y los sentidos que colectivamente habían construido.

En el libro “El Golpe en la Legua” escrito por Mario Garcés y Sebastián Leiva, publicado por Editorial Lom en 2005, se revisa precisamente uno de esos episodios, analizando los intentos de resistencia al golpe militar desarrollados por militantes de izquierda y pobladores/as en la Población la Legua y sus alrededores.

El enfoque historiográfico del libro se sitúa en la tradición de la historia social “desde abajo”, pues el texto no se limita a narrar hechos, sino que busca rescatar memorias, prácticas y formas de organización de las y los pobladores/as, quienes aparecen no como víctimas pasivas, sino como actores con agencia política y social. La utilización de testimonios, relatos orales y fuentes comunitarias resulta central, no solo como recurso metodológico, sino también como posicionamiento político y epistemológico, pues considera a la memoria popular como fuente legítima de conocimiento histórico. Este enfoque permite complejizar las narrativas más generales sobre el golpe, mostrando que sus efectos no fueron homogéneos, sino profundamente situados en las realidades específicas.

Otro elemento relevante es la atención a las redes de organización previas al golpe. Los autores destacan la existencia juntas de vecinos, organizaciones políticas e instancias de solidaridad como un factor clave para comprender tanto la violencia ejercida por el Estado como las formas de resistencia que se desarrollaron. El libro se posiciona en una historiografía que entiende el mundo popular no solo como objeto de dominación, sino también como espacio de producción de cultura y resistencias.

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