7 de noviembre (1917) Inicio del Fin de la Revolución Rusa

Los bolcheviques tomaron el poder del Estado ruso en lo que se conoce como la Revolución de Octubre (llamada así porque ocurrió el 25 de octubre del calendario juliano, que era el que se usaba en ese momento en Rusia), segunda fase de la Revolución rusa, que termina con el zarismo y propicia una guerra civil que culminará con el nacimiento de la URSS.

Los pueblos del imperio ruso se encontraban sumidos en el descontento social producto de las condiciones de vida existentes: deplorables condiciones de trabajo que sostenía un incipiente capitalismo industrial y la explotación de las y los campesinos/as, en estatus de siervos/as, por parte de una nobleza terrateniente. La situación se agravó tras los efectos de la participación en la Primera Guerra Mundial, tales como el desempleo, la inflación, desabastecimiento de combustibles y hambrunas, junto a la gran pérdida de vidas humanas y de territorio.

En el marco del Segundo Congreso de los Soviets (asambleas locales de obreros/as, campesinos/as y soldados, organizados desde 1905), el de Petrogrado toma el control de las instituciones gubernamentales y estratégicas, se produce el asalto al Palacio de Invierno – sede del Gobierno provisional instaurado en la primera fase de la Revolución-, consolidando el poder del partido bolchevique bajo las consignas de «todo el poder a los soviets» y «pan, paz y tierra«.

Lamentablemente este hecho marca el inicio del fin del proceso revolucionario, pues los bolcheviques se instalaron en el Estado y desarrollaron modelo centralizado e imperialista que mantuvo las diferencias de clase y relaciones de opresión hacia el pueblo trabajador por los próximos ochenta años.

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